jueves, 4 de junio de 2009

Marruecos, La Mirada Inversa, "Los Pigmentos", (Cuarta Parte)






Desde la pequeña ventana de estilo árabe del primer piso del restaurante, pude ver una tienda llena de sacos repletos de algo , como de unos polvos, de muchos colores, cada saco de uno, todos preciosos. En principio me parecieron especias, pero era demasiada cantidad y además estaban muchos de ellos en la misma calle, junto a la fachada de la tienda. Intuía que podían ser algún tipo de pigmentos de los que usan para pintar las puertas y fachadas de las casas, ya que los colores eran lo mismos o muy parecidos a lo que desde la entrada en la Medina había visto.

La curiosidad me había "picado" y por un momento tuve la intención de no terminar la comida y acercarme para ver lo que eran aquellos polvos, pero otra vez el grupo de los saucedeños freno mis intenciones con el inicio de alguna charla que ahora no recuerdo.

A la Medina de Chefchaouen se accede por una puerta de lo que seria la antigua muralla y a sus costados gente sentada o casi tumbada en el suelo ofreciendo sus mercancías, frutas, hortalizas de sus huertas, canastos. A la entrada, pasando la puerta, algúnos mendigos, pobres o paralíticos pidiendo, con el permanente rezo de una monótona cantinela casi imperceptible, pero con toda la dignidad del mundo. Habíamos llegado casi a la hora de comer, así que lo único que habíamos hecho era dejar el autobús, entrar por la puerta y subir cuestas por varios callejones laberínticos, con las fachadas de las casas pintadas en al menos tres tonos de azul, un intenso azul añil, en busca del restaurante que ya se había concertado. Así que la visión de aquellos sacas me intrigo, pero espere a terminar la comida y salir, y lo hice de los primeros para poder entretenerme en la tienda.

Efectivamente eran pigmentos para mezclar con la cal y darle color. Disfrute en esa tienda con mis ojillos lanzados a los pequeños paquetes que ya tenia preparados para la venta, colocados como si de un arco iris se tratara , y me lleve una bolsa, un paquetito de cada color y de alguno repetí, creo que todo me costo algo más de dos euros. Respecto al uso de lo pigmentos, y su modo de aplicación, poco entendí de la expoliación del vendedor, pero lo que entendí ya me servía. Me ofreció comprar mayores cantidades a granel, y a mejor precio, pero pensé que de momento ya estaba bien con lo que había comprado, en realidad se trataba tan solo de unas muestras para ver si se podía hacer algo original esos polvos de colores.

El grupo siguió detrás del guia local al que todo el mundo llamaba "Jaimito", nombre por el que atendía, quizás por su aspecto desgarvado y de muy corta estatura, imagen que el mismo hacia valer, sacándole provecho, ya que todo el mundo se reía con sus historietas sobre los lugares que nos enseñaba. Pero decidí no seguir al grupo y despistarme para hacer alguna fotografía por otros rincones, me siguieron las ceramistas del Guadalhorce y Curro , y dejamos el grupo sin ningún problema, todo lo contrario.

Hoy hemos tenido clase en el taller, hemos estado investigando la utilización de los pigmentos para pintura sobre lienzo, y después de "jugar" con los colores y aceite de linaza, al final el resultado mejor ha sido el usarlos mezclandolos con un poco cola blanca de carpintero disuelta en muy poca agua. Los colores sobre el lienzo son preciosos, tanto los más vivos como los tonos pastel, y el secado es rapidísimo. Otra vez hemos disfrutado con los colores. Estas dos fotografías son de dos cuadros que salieron del horno, el primero de Antonia que tiene parte de oleo y parte de esta mezcla de los colores de Marruecos y el segundo de María, que solo son los colores del otro lado del estrecho. No dan la calidad de los colores al oleo que hacemos con pigmentos pero si que aportan un buen resultado a la obra. Ahora hay que esperar a que se quede todo bien seco para ver si hemos consiguió lo que pretendíamos.

3 comentarios:

Villanueva del Rosario dijo...

Interesante chawuen pero a mi no me ven más el pelo por allí. Una semana fuimos con 3 coche propios, y tuvimos muchisima suerte pero podiamos haber tenido problemas de verdad. El paraiso de los porretas (no va conmigo) y el infierno de los bebedores (algún vicio tenia que tener). Por mis pintas en aquella epoca, pelo largo y bastante canoso, me ofrecieron todo tipo de drogas y lo que es peor, niñas y niños. Con dos botellas de vino (que nos llevamos muchas más) se consigue lo que quieras.... de pena.

Amantes de marruecos, todo para vosotros...

Marian y Cesar dijo...

Que mala experiencia. Lo siento mucho hijo.

danza tatiana torres dijo...

Pues sí,una pena!! Nosotros hemos estado varias veces en marruecos y hemos venido enamorados....me traje pigmentos pero no hay manera de conseguir la pintura para las macetas como en el jardín mejor elle de marrakech