viernes, 20 de marzo de 2009

Llegando a Casa

Justo 180 segundos para llegar a casa desde la autovía. Poco tiempo, muy poco, pero suficiente para darle un repaso al trabajo del día.

Saliendo de la autovía, nada más entrar en la cuesta de bajada, entre los cerros y detrás del monte Gibralfaro, se ve un "trozo" del mar. Los ojos se van a ese lugar sin querer, en una especie de saludo cotidiano en la distancia al terminar el día, una caricia de mis ojos al mar y del mar a mis ojos.

Los dos barcos siguen en la rada esperando la carga. Ese del casco rojo no estaba ayer.

Entre las hojas de verde intenso, los naranjos del paseo ya tienen capullos de azahar, en unos días el olor sera embriagador. El árbol del centro de la rotonda es una jacaranda, las flores azules esperaran al menos mes y medio. Después de la rotonda, a la izquierda las mimosas, que están llenas de racimos amarillos que con esta luz casi no se aprecian.

El cielo nublado y el atardecer ya con las luces de la ciudad empezando a encenderse , dan unos matices especiales a los colores de cielo y al horizonte que le une al mar , marcando la escueta y corta distancia entre uno y otro

Solo tres minutos y ya en las puertas de casa, mientras el sol declina.

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