domingo, 22 de junio de 2008

El Palo








Pues si, ya esta aquí el veranito, así que a pasar calor y a disfrutar de las vacaciones el que pueda y el que no pueda pues que disfrute de las cosas que tenga cerca y que merecen la pena. Nosotros, de momento a pasear por el Paseo Marítimo de Málaga al anochecer o a tomar unos espetillos de sardinas en El Palo mientras charlamos de lo que sea, aunque sea de si en América había o no caballos antes de la llegada de Colón, por cierto que con esa conversación gané una cena en una apuesta a unos "listillos", por qué NO había caballos.

Si venís a Málaga y queréis unos buenos espetos de sardinas en la playa, podéis encontrar muchos y buenos chiringuitos, pero yo os recomiendo uno sencillo y casero, Casa Antonio, en La Playa del Dedo, está cerca del restaurante El Tintero, que es también interesante, pero a nosotros nos gusta poder estar un poco mas tranquilos sin el ajetreo y la masificación de El Tintero. Preguntar por Pepe y decirle que vais de parte del que cada noche que va pide café, porque sabe que ellos apagan la cafetera a las 6 de la tarde, para gastarle siempre la misma broma. Además de los espetos no dejéis de pedir "boquerones al limón y una ensaladilla de pimientos", os chupareis los dedos (esto NO es una metáfora). Además de una buena conversación está el observar a la gente que pasea, muy variopinta por cierto, y a los músicos improvisados que por una propinilla amenan el ambiente.
Y para quien no sepa lo que son los espetos, una pequeña explicacion:

En todas partes asan sardinas, pero aquí se hace de una forma distinta. En principio son sardinas de un tamaño pequeño, del Mediterráneo, mucho más fina que sus hermanas del Cantábrico o Atlántico, cosa que permite que en el fuego se hagan de manera uniforme y no quede su parte interior cruda. Por otro lado la forma peculiar de colocarlas, en "espeto", una caña especialmente cortada sirve para ensartarlas de una forma especial, una junto a la otra pero sin partir la espina dorsal, para que quede bien tiesa, se hagan bien al fuego y además se puedan coger con los dedos, de ambas puntas, cola y cabeza y comerlas como si fuera una armónica. Por último, la forma de hacer el fuego, con ascuas de leña casi siempre de olivo . Los troncos se colocan sobre un caballón de arena de la playa, se dejan arder hasta que estén en ascuas colocándose los espetos frente a ellas, pinchados en la arena a distancia adecuada para que no se tuesten y se hagan a fuego lento. Con un cubo lleno de agua del mar, se van dejando caer unos chorros de agua sobre el caballón de arena, que como tiene mucha temperatura por la cercanía del fuego se produce vapor que llega a las sardinas, que no solo se hacen al calor fuerte de las ascuas, sino también al vapor así generado, eso les da un sabor distinto. Otro papel importante lo tiene la sal, ya que tiene obligatoriamente que ser gorda.

Bueno.. ya solo queda poner el espeto en el plato, llevarlo a la mesa y CON LOS DEDOS no dejar ni una.
Una aclaración: las mejores sardinas para espetos son las que llamamos por esta zona "Victorianas", son las que tienen el tamaño ideal.


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